¡Ay! Aquellos tiempos… en los que mi abuela me preparaba con cariño aquellas recetas que semanalmente volvían para alegrarme la vida. Entre mis odiadas (por aquel entonces, amadas a día de hoy) lentejas, habichuelas estofadas y demás legumbres, siempre se colaban un par de platos de pasta. Vaya, supongo que como muchos de los que estaréis leyendo esto. Ya cuando tuve 11 añitos forzosamente me tocó a mi cocinarla, pues no había otra, vaya, por cosas de la vida, ¡y me encantaba experimentar! Fruto de ello salieron algunas recetas incomibles, pero poco a poco fui aprendiendo algunas cosas… como que menos, en muchas ocasiones, es más.

 

Bueno, digamos que no era muy experto en la pasta en sí en mis comienzos. Más bien un científico loco de las salsas, aquello que decide el destino del sabor de la pasta… Y así llegamos hasta esta receta, base para algunas cositas que prepararemos en otras ocasiones en 8BITeS. En realidad no tiene tantos años, diría que “la inventé” (vaya, no es sacada de ningún libro, sino fruto de la experimentación) hace tres o cuatro años, para mi hijo… como muchas otras cosas. Es una salsa que no es exclusiva de pasta, ¡pero le pega que no veas! A mi me gusta llamarla “Falza Boloñeza”, así, mal escrito jaja, porque casi parece una salsa boloñesa, pero sin carne alguna. Vaya, totalmente apta para vegetarianos ;D. De hecho, la variante carnosa la hago sustituyendo los champiñones por carne picada, a poder ser de vacuno. ¿Eres carnívoro? Pues ya sabes, ¡haz el cambio! El caso es que está muy buena, y por otro lado, menos grasa te vas a encontrar. Bueno, ¡vamos a por los ingredientes!

 

Salsa Falza Boloñeza – Oda a los champis

Falza Boloñeza

  • 350 gramos de champis
  • 2 cebollas grandes
  • 2 zanahorias
  • Tres dientes de ajo
  • Dos hojas de laurel
  • Tres clavos (opcional)
  • Un chupito coñac
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Un brick de 350 gramos de tomate frito
  • Agua mineral (no uses del grifo)
  • Salsa de soja (opcional) o sal

 

Tema clavos… no es una especia como para dejarla, pues si te la encuentras en el plato… ¡sorpresa! Bueno, puede que a alguien le guste, pero por su sabor fuerte… mejor quitarla en cuanto haya cumplido su trabajo, que es el de aportar su característico sabor al plato. Quizás la primera vez que la hagas deberías prescindir de ellos… Hay varios puntos en los que puedes quitar los clavos, a cada paso que esperes, más complicado te será de encontrarlos!

 

  • Pica la cebolla, los champiñones y las zanahorias bien fino, ¡lo más que puedas! Suelo hacerlo “a mano”, pero en esta ocasión me he servido de mi robot de cocina.

Falza Boloñeza

  • Para pelar las zanahorias, este utensilio es la caña
  • Calienta en una sartén de 30 centímetros un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra
  • ¡Hora de echar la cebolla!

  • A continuación echa los tres dientes de ajo (los puedes echar enteros, o partidos por la mitad), el laurel y tres clavos

  • Dora la cebolla durante unos cinco minutos a fuego medio / alto, removiendo de tanto en tanto
  • Primera oportunidad para quitar los clavos con facilidad.
  • Echa los champis y la zanahoria, ¡ve removiendo!

  • Cuando veas que los champis pierden volumen, añade el chupito, y sigue removiendo hasta que se consuma

  • Otra oportunidad para quitar los clavos. Ya han hecho su trabajo… solo que ahora, con los champiñones, es más difícil encontrarlos, pero no imposible…. A mi me gusta el trabajo de buscarlos, y mientras tanto, mientras juego a este “Donde está Wally”, voy removiendo sin parar, y el tiempo pasa hasta que ya está hecho. Vaya, podría ser que no los encontraras (ya tengo mucha experiencia jaja)… así que mejor hacerlo cuanto antes ;D
  • Añade el brick de tomate frito. Puedes, si quieres, echar agua en el brick, agitar, y ale, a la sartén con ella

  • Un vaso de agua. Sin miedo. ¿Estás aguando la salsa? No. Estás añadiendo agua que perderá mientras se cocina.

  • Tápala dejando ranura para que pierda vapor, y ve removiendo a cada par o tres de minutos, tratando que no se quede sin agua.
  • Antes de que haya tomado la consistencia deseada, prueba de sal. ¿Eh? ¡Pero si no le hemos añadido! Aquí tienes dos opciones. Añade sal al gusto, o bien un par o tres de chorreoncitos de salsa de soja. Esta segunda opción me encanta, pero no lo pruebes de sabor nada más echarla; espera un par de minutos, y si lo ves necesario, echa más soja… espera, y vuelve a probar.

  • Cuando tengas la textura deseada, ¡ya has terminado!

 

En casa esta receta nos encanta. Te dejamos que la llames Falza Boloñeza, salsa de champis, o como quieras, ¡pero la tienes que probar! Por cierto, si te gusta que quede una textura más fina, con menos tropezones, siempre puedes pasarla por la batidora. De cara a los más peques, o a los que le gusta menos las verduras, quizás lo mejor sea triturarla, explicar al que se la está comiendo “¡que es todo verdura!”. Poco a poco, le irán cogiendo más cariño a las zanahorias. ¡Dale las gracias a los champis! Y con el tiempo, podrás dejar la salsa sin triturar, ahí, con todos esos trocitos tan diferentes y buenos.

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